DON MARIANO, “EL RESUCITADO”

Érase una vez un país “democrático” llamado España, en el que había tal confusión política entre sus habitantes, que finalmente decidieron con su voto que nombraran Presidente del Gobierno a alguien que podría estar implicado en una organización criminal como la Gürtel.

Esta historia comienza hace unos 315 días, con las primeras elecciones, en diciembre de 2.015, en donde el PP obtuvo más votos que ningún otro partido, pero claramente insuficientes para poder gobernar sin la ayuda del PSOE, que entonces –y para desgracia del PP-, aún tenía Secretario General. Se hacían absolutamente necesarios unos acuerdos con los demás partidos. Don Mariano propuso hasta la saciedad formar con el PSOE una gran coalición, al estilo alemán, a sabiendas de que España es diferente…, pero en el fondo pensando que si la cosa fuera a la inversa, ellos tampoco la hubiesen permitido. Por lo tanto, el sueño de Don Mariano se vino abajo, a pesar de que le hubiese perdonado quizás a Pedro Sánchez, aquello de que “el país se merece un Presidente del Gobierno decente, y usted no lo es”.

Por su parte, y tras la negativa de Don Mariano ante el Rey a presentarse a la investidura, alegando no contar con los apoyos suficientes, Pedro Sánchez probó suerte tras un acuerdo con Ciudadanos, otro partido influyente, y fue propuesto por el Rey a la investidura. Para Don Mariano, con el ansia viva de la gran coalición, se trataba de un “sainete”, por lo que no llegaría a ninguna parte. Y así fue. ¿Y Podemos, el tercer partido importante en discordia? A Podemos se le atravesó enseguida el “maldito” acuerdo con Ciudadanos, y no con ellos…, diciendo que ellos y Ciudadanos eran incompatibles, lo cual salta a la vista de cualquier ciudadano. Pensar en una coalición entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, sería imposible, como se demostró más tarde. Y la “gran coalición” seguía siendo también imposible.

Para acabar de “cagarla”, y ante la convocatoria de las segundas elecciones, en junio, Podemos se alió con IU. Pero el antagonismo entre partidos para formar gobierno seguiría intacto. Nadie cedería nada. El resultado de estas nuevas elecciones proporcionarían a Don Mariano unos cuantos votos más, pero insuficientes, por lo cual volvería a pedir al PSOE una abstención. La respuesta de Pedro, a pesar de la “guerra de desgaste ante el bloqueo para formar gobierno”, siempre era la misma: EL NO ES NO.

¿Hasta cuándo…?

Pues bien, entonces los acontecimientos se precipitaron, poniendo en práctica en el PSOE aquello de “divide y vencerás”. Y comenzaron las divergencias o lo que en opinión de algunos afines a Pedro Sánchez fueron calificadas como traiciones dentro del partido. Importantes barones y baronesas como García Page o Susana Díaz estaban decididos a infligir al partido la herida más sangrante de su historia: abstenerse y dejar que gobernara el PP, precisamente el partido al que siempre habían combatido y deseando de algún modo formar el gobierno del cambio. Vanas ilusiones.

Dimitir y solicitar una reunión urgente del Comité Federal, fue una de las acciones decisivas de sus miembros, que cambiaría para siempre el destino del PSOE. En total fueron 17 miembros quienes estaban a favor de la abstención en una investidura de Don Mariano. Pedro Sánchez había propuesto un congreso extraordinario para que las bases decidieran qué votar en la investidura, pero a sabiendas de que éstas probablemente seguirían en el “no”, en una reunión caótica el Comité Federal rechazó el congreso y aprobó la abstención por 139 votos a favor y 96 en contra. La suerte estaba echada. A continuación Pedro Sánchez presentó su dimisión como Secretario General y Don Mariano, según dicen las malas lenguas, bailó la muiñeira en La Moncloa… Pero los partidarios de Pedro Sánchez se manifestaron varias veces delante de la sede de su partido. Aunque sólo quedaba el pataleo.

Pero la historia de esta legislatura demostrará que la alegría de Don Mariano Rajoy, al tener que pactar con tantos partidos para gobernar, será muy corta. Pedro Sánchez se propone ahora refundar un partido que ha perdido credibilidad, que está bajo mínimos, que por desbloquear una situación política insoportable y no tener que ir a unas terceras elecciones, ha tenido que permitir un gobierno del PP. ¿Es que de verdad no existía otra solución?

Teniendo en cuenta la ideología de Podemos, Ciudadanos, Compromís, IU, Mareas, IR, PNV, PDC, con sus desafíos independentistas, referéndums, nacionalismos y sus quimeras, sin tener la más mínima idea de lo que significa un país unido, libre, soberano, echando pestes contra todo lo español, francamente no. Al paso que vamos, muchos echaremos de menos el bipartidismo, un gran Partido Socialista de verdad, que defendiera los intereses de los trabajadores, y otro gran partido de derechas –no corrupto-, que tuviera contentos a los empresarios y no se llevaran el capital fuera de España.

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